NUEVO PLAN DE EMERGENCIA EN EL GRAN BILBAO: ¿NECESIDAD O REALIDAD?
DOI:
https://doi.org/10.52152/ynvj7j44Resumen
La gestión del abastecimiento urbano exige garantizar agua de forma continua, pero las sequías crecientes obligan a jerarquizar usos y aplicar planes de emergencia, cuya obligatoriedad se fijó en 2001. Las graves sequías de la segunda mitad del siglo XX dejaron en evidencia la vulnerabilidad de los sistemas y motivaron la creación de guías y protocolos específicos. Con el avance tecnológico, las antiguas restricciones y cortes han sido sustituidos por estrategias más sostenibles como el ahorro incentivado, la reutilización y la creación de reservas. Las aguas regeneradas, especialmente mediante reutilización indirecta, se han convertido en un recurso estratégico, aunque su uso directo sigue limitado por la normativa y sus costes. La desalación, por su parte, resulta esencial en zonas de baja pluviometría, al ser un recurso independiente del clima, aunque con desafíos energéticos y ambientales. El caso del Gran Bilbao muestra cómo la integración de embalses, conducciones estratégicas y sistemas de emergencia permite reforzar la resiliencia del suministro. En conjunto, la gestión hídrica moderna requiere diversificar recursos—regenerados, desalados y fluyentes—y consolidar infraestructuras flexibles para afrontar sequías cada vez más intensas.
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