Reutilización de aguas residuales y desalación para usos urbanos

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DOI:

https://doi.org/10.52152/D11512

Resumen

Las ciudades del litoral cantábrico, tradicionalmente bien abastecidas por la alta pluviometría, comenzaron a enfrentar, en tiempos no muy lejanos, tensiones en el suministro de agua debido al cambio climático y a la presión sobre los recursos, especialmente en grandes núcleos urbanos como Bilbao y Santander. En casos como los mencionados, el abastecimiento se ha apoyado históricamente en trasvases desde la cuenca del Ebro, cuya continuidad podría verse comprometida en escenarios de sequía prolongada.

En este nuevo contexto, se plantea la necesidad de explorar alternativas sostenibles que refuercen la resiliencia del sistema urbano del agua. En las últimas décadas, se ha avanzado significativamente en tecnologías de reutilización de aguas residuales y desalación. Aunque en los años 90 la reutilización urbana de aguas regeneradas no estaba legislada, hoy existe una regulación específica (R.D. 1085/2024) que define los parámetros de calidad exigidos para diversos usos urbanos como riego, baldeo y limpieza.

Se han analizado casos reales de reutilización en ciudades españolas: Madrid utiliza más de 15 hm³/año de agua regenerada, cuenta con una red de distribución de 700 km y alcanza una dotación de 13 litros por habitante y día (lhd) para usos urbanos. Barcelona, por su parte, destina la mayoría del agua regenerada a la recarga del río Llobregat (reutilización indirecta), con una dotación de 8 lhd. En el caso de Sevilla, utiliza 2,7 hm³/año y proyecta alcanzar los 4 hm³/año, con una dotación de 16 lhd.

Estos valores están influenciados por factores como la pluviometría, la superficie urbana y la inversión disponible. En zonas con más de 120 días de lluvia al año, como Bilbao, la reutilización sostenible de aguas regeneradas solo para usos urbanos no es económicamente óptima; a menudo se opta por soluciones logísticas más simples como el transporte en cisternas.

Las Estaciones Depuradoras de Aguas Residuales (EDAR) actuales pueden alcanzar los niveles de calidad exigidos gracias a tratamientos terciarios avanzados (carbón activado, ultrafiltración, radiación UV). En paralelo, la desalación mediante ósmosis inversa ha evolucionado con plantas estandarizadas capaces de producir más de 500 000 m³/d, siendo una alternativa viable para ciudades costeras con menor disponibilidad de agua dulce.

El estudio concluye que la elección entre ambas tecnologías debe basarse en un análisis contextualizado que considere factores climáticos, urbanos y económicos. En el caso del área metropolitana de Bilbao, se propone realizar una evaluación técnico-económica específica para definir la estrategia más sostenible a medio y largo plazo.

Publicado

2025-11-18

Número

Sección

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